9 de enero de 2008

Los inmigrantes (tercera parte)



Por: Madeli Morales
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En Abril del año 2006, la organización sin fines de lucro OCPP (Oregon Center for Public Policy), publicó un estudio titulado: "Undocumented Workers Are Taxpayers, Too", lo cual traducido al español sería: "Los trabajadores indocumentados pagan impuestos, también".

En ese estudio se establece que el número aproximado de trabajadores indocumentados en el Estado de Oregon es de entre 128,000 y 150,000. Según ellos mismos reconocen, ese dato es algo conservador. Es decir que en ese entonces ese número bien podría haber estado cerca de los 175,000 inmigrantes. Un número considerablemente bajo si se compara con otros Estados como California o Texas.

Aún así, el estudio señala en base a sus propios cálculos, que el ingreso anual de ese número de inmigrantes oscila entre los $1.9 billones y los $2.2 billones. Estima el documento que el promedio anual de los ingresos por familia es de $24,300.

Sigue el estudio presentando un estimado de los impuestos que pagan los trabajadores indocumentados. Según OCPP, los inmigrantes indocumentados devuelven al gobierno, en concepto de impuestos, entre $137 millones y $160 millones anuales. Esto es muy importante tenerlo presente porque aunque los inmigrantes sean indocumentados, de cada cheque que reciben, sus patronos toman un porcentaje que es entregado al gobierno en concepto de impuestos. Hay que hacer notar que estos impuestos comprenden los conceptos de impuestos estatales, del seguro social y de medicare.

Los ciudadanos legales de cualquier país, en los cuales funcionan sistemas de impuestos similares, saben que de alguna manera sus impuestos no sólo ayudan al desarrollo y mantenimiento de sus países sino que también son una especie de seguro de vejez. Sin embargo, los trabajadores indocumentados no pueden ni por un momento abrigar esa esperanza porque mientras sean ilegales, todo ese dinero pagado en impuestos al gobierno de ese país donde trabajan, jamás se convertirá en futuro beneficio.

Los empleadores por su parte, pagan impuestos complementarios por cada empleado. En el caso de Oregon, según OCPP, esa cifra alcanza un promedio de $108 millones. Quiere decir entonces que al gobierno le entran, tanto de parte del empleado como del empleador, una cantidad promedio de $256 millones, de los cuales ni un dólar irá a parar a manos de los trabajadores indocumentados, ni en concepto de protección de desempleo, ni en concepto de seguridad social, ni de cuidado médico.

Estos datos sólo son válidos para el estado de Oregon en el 2006. En otros estados la situación puede presentar variantes dadas las características fiscales de cada estado.

Lo que es importante destacar de todo esto es que la presencia de inmigrantes indocumentados es muy importante para el desarrollo y sostenimiento de las economías locales, y que todos esos inmigrantes indocumentados que se encuentran escondidos por temer a una política de migración agresiva e inhumana, deberían sentirse orgullosos de ese aporte.


Es necesario que destruyamos la baja estima de la que padecen nuestros compatriotas porque ellos se tienen que sentir orgullosos que su lucha se desarrolla en tres frentes: su contribución a la economía de las ciudades donde trabajan, su contribución en remesas hacia sus países de origen, el ahorro necesario para su vejez que no está garantizada por nadie.

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8 de enero de 2008

La contribución de los inmigrantes ( segunda parte)



Por: Madeli Morales
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Según un reportaje publicado en el periódico Prensa Libre (el enlace no dice la fecha del reportaje, pero parece que fue escrito en 1999 o en 2000), hay en los Estados Unidos cerca de un millón y medio de ciudadanos guatemaltecos. Estos, afirma el reporte, aportan en concepto de remesas aproximadamente $600 millones. Ellos son la segunda entrada de divisas al país, después del café.

Si eso se ve como se está acostumbrado a ver los informes de las instituciones de gobierno, jamás llegaremos a comprender lo que dichos números encierran: el dolor, el sufrimiento, la enorme inversión emocional y desgarradora de los que abandonan el país en busca de mejores condiciones de vida.

Sólo los que emigran de sus países saben de lo que significa emigrar. En primer lugar tomar la decisión no es fácil. Vender algunos de sus pocos bienes, abandonar a sus familias con la promesa de que el futuro será mejor, sufrir ataques de ansiedad y de depresión que no son nunca atendidos, salir de su casa sin despedirse de los vecinos, tragarse las lágrimas en un adiós lleno de sueños, golpear con el puño una mesa o una pared para descargar ahí la frustración de un presente que no se comprende.

Y luego la partida. Cruzar una y dos fronteras con el mismo sigilo que un ladrón se introduce en casa ajena, porque sabe que si es descubierto le caerá el peso de la "justicia", una justicia que él nunca ha conocido. Si es mujer, ese "peso de la justicia" puede incluir el abuso sexual a manos de uno o de varios "lobos vestidos de ovejas", o de "lobos orgullosos de ser lobos".

Llegar al destino, donde "los dólares se cortan de los árboles" es toda una proeza. Se experimenta el abuso, la explotación, la discriminación, y la pobreza. Se comienza a trabajar en el campo cortando la cosecha, o trabajando en los hoteles en oficios de limpieza, o se van para las esquinas a esperar que más de algún ciudadano los recoja para algún trabajo ocasional.

Las horas de trabajo son largas y duras. El salario es más bajo que el que ganarían si fueran inmigrantes legales, y aún así sobreviven. Y sobreviven no sólo ellos, sino que además hacen sobrevivir a sus familias que ahora ya están muy, muy lejos. Y en esa lucha por la supervivencia levantan la economía de las ciudades donde residen, y como dice el reportaje de Prensa Latino, ayudan a la economía de su país con más de medio billón de dólares.

Los enemigos de los inmigrantes acusarán a éstos de ser una plaga indeseable. Se sentirán superiores porque ellos llegaron antes y porque aún siendo de descendencia europea, se creen más americanos que los propios americanos, cuyos ancestros nacieron en este continente llamado América. Se sentirán superiores porque hablan su idioma a la perfección y creerán que los inmigrantes son intelectualmente incapacitados por no entender esa lengua extraña.

Los inmigrantes, con su humildad y trabajo tesonero, ayudarán silenciosamente a la economía de su país. Llenarán al país de divisas, y se irán convirtiendo sin quererlo en una fuerza económica bastante importante para el desarrollo del país. Cuando esa fuerza inmigrante despierte y se venga a dar cuenta que tiene mucho poder económico, si se organiza, aprenderá también que puede tener poder político. Ese día el poder del inmigrante será visto con respeto.

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7 de enero de 2008

La contribución de los inmigrantes. ( primera parte)




Por: Madeli Morales
madeli@megachapines.com
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La presencia de inmigrantes indocumentados en un país determinado es tanto, una denuncia de las condiciones precarias socio-económicas de sus países de origen, como la puesta en evidencia de un sistema de explotación solapado en los países de residencia.
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Desde otro punto de vista, más real, los inmigrantes son una especie de inversionistas, cuya contribución económica no está totalmente reconocida, y lo que es peor aún, ellos son vilipendiados por quienes se favorecen de su trabajo.
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¿Porqué un emigrante es un inversionista?
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Desde el punto de vista tradicional, un inversionista es aquella persona que coloca parte de su dinero en una empresa con el objetivo de que en el futuro próximo, le rinda utilidades. Pues bien, eso y más es lo que hacen los que emigran. Por supuesto que hacen más, porque además de invertir lo poco que tienen en una travesía que en algunos casos termina con la muerte, sacrifican las relaciones familiares, las cuales aún cuando se obtienen beneficios económicos, se deterioran demasiado.
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Al llegar al país de destino, los inmigrantes sufren todo tipo de persecución, de discriminación y de explotación. Aún así, en grupo, ellos son capaces de hacer enormes contribuciones a las economías de las ciudades de donde residen en concepto de impuestos, y al mismo tiempo contribuyen al sostenimiento de la economía de su país de origen en concepto de remesas.
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Es comprensible, más no aceptable, que esos inmigrantes sean usados como chivos expiatorios ante los problemas económicos y sociales que provocan las malas políticas de quienes dirigen un estado. Pero lo que no es comprensible ni aceptable es que en sus propios países de origen esos inmigrantes no sean vistos como lo que realmente son: verdaderos héroes anónimos.
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Es común que en muchos países los que detentan el poder económico ejercen una influencia extrema en las decisiones políticas, y es paradójico que en esta realidad, los inmigrantes tengan en grupo un alto poder económico y un nulo poder político. Desde esa perspectiva, los inmigrantes tienen una gran tarea: organizarse para rescatar ese poder político que les corresponde.

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24 de diciembre de 2007

Queridos amigos, Feliz Navidad.





Por: Madeli Morales
Hacer un inventario al final del año, es algo necesario, arroja resultados a veces buenos otros no tanto, pero por todo debemos estar agradecidos.

Muchas veces no damos crédito a la compañía que mutuamente nos damos en la sala de Chat o en el tiempo que toman para leer o responder un mensaje, yo les quiero ofrendar a todos este día mi GRATITUD...

De nada me sirve tenerla si no la expreso, quiero agradecerles por el cariño que dan día a día a mi alma con su amistad y compañía. Si algo he aprendido en esta balanza de vida es a retribuir de manera constante y proporcional.

Hoy les deseo muchas bendiciones en sus vidas, paz y felicidad, aquella que solo nuestro corazón puede percibir, como la que me regalan sus letras, sus imágenes y buenos deseos que vienen desde su corazón.

Hoy busquemos la magia del amor en la sonrisa de un niño, en el aleteo de una mariposa, en el trinar de un ave, en el perfume de la rosa, en todas esas cosas que son bendiciones de la creación de Dios.
Platiquemos con un niño o un anciano para que nos hagan soñar con sus aventuras.

Busquemos la magia del amor en nosotros mismos, hagámonos seres humanos extraordinarios para que podamos lograr un mundo mejor.

Mi deseo para ustedes este día una Noche Buena y una Navidad llena de amor, paz, salud, prosperidad, y muchas bendiciones en sus vidas.

Que la gratitud de lo que hemos recibido este año se refleje en ayudar a los que tienen menos que nosotros.

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21 de diciembre de 2007

No, a una guerra injustificada.



Por: Madeli S. Morales
Oregon U.S.A
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Si la guerra la hicieran los pobres para luchar en su defensa, sería difícil oponerse a ella, pero la guerra de los Estados Unidos en Irak, la sostiene el gobierno norteamericano, para obtener más poder y despojar a otra nación de sus recursos naturales.

Para que un gobernante le diga a su pueblo la verdadera razón de la guerra se necesita mucho amor, lealtad y solidaridad para ese pueblo. Cualidades que están muy lejos de ser parte del gobernante americano.

Para financiar la guerra se necesita mucho dinero, ¿de donde sale? Para reconstruir el país en guerra se necesitan muchos proyectos de construcción, ¿qué compañías ganan esos contratos? Las respuestas son claras, el pueblo financia la guerra con sus impuestos y además pone los muertos con los soldados enlistados en él ejército, mientras son compañías grandes las que se quedan con los contratos millonarios de la reconstrucción.

Es decir que mientras unos padecen los males de la guerra, otros se aprovechan de la misma. Eso hace que los que sufren no estén de acuerdo conque la guerra continúe, y que los que se benefician de ella se inventen muchas mentiras para que siga su curso.

Todos los pueblos del mundo tienen derecho a defenderse ante cualquier agresión externa, pero nunca iniciar una guerra bajo falsos supuestos, ni bajo mentiras premeditadas. La guerra nunca debe ser un acto precipitado. No se puede enviar a morir a los soldados bajo argumentos equivocados. No se debe explotar el sentimiento de venganza para iniciar una acción militar en contra de un estado del cual no se tiene la certeza de su complicidad.

Muchas voces que se opusieron a la visión del gobierno. Existieron voces que cuestionaron la legitimidad de los reportes de inteligencia, y lo que se hizo en lugar de escuchar esas voces, fue apresurar los planes de guerra.

Me entristece mucho ver cada día a tantos soldados muertos, al igual que tanta gente inocente en ese país, todo por las mentiras de quienes tienen el poder en sus manos. Si los que declaran la guerra tuvieran el valor de colocarse ellos mismos en el frente de batalla otra cosa seria. Si los que declaran las guerras tuvieran que enviar a sus hijos a pelear en las trincheras, lo pensarían dos veces antes de ocurrírseles semejantes ideas.

Levanto mi voz. Como madre exijo se tome en cuenta el dolor de todas las madres que viven en espera de sus hijos, y lo único que han recibido es una caja y un cuerpo sin vida.

No queremos más derramamiento de sangre inocente sobre las calles de Irak.

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20 de diciembre de 2007

Solidaridad con inmigrantes en U.S.A



Por: Madeli S. Morales
Oregon U.S.A
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Los inmigrantes hemos padecido de distintas maneras el tener que enfrentarnos a una realidad que en muchos de los casos nos es adversa. El abandono de nuestras familias en nuestros países de origen es un dolor que poco a poco se va convirtiendo en el sueño de verla reunida.
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El éxodo a través de la frontera, con todas sus agonías y miedos, es parte de ese recuerdo que ahora se comparte con los seres queridos. Los retos cotidianos de buscar y encontrar trabajo, de conseguir un lugar donde vivir y donde nuestros hijos vayan a la escuela, de proveer los medios necesarios para que nuestras familias sobrevivan tanto aquí como allá, no son fáciles. Nada es fácil.
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Todo es una lucha por nuestra supervivencia.Y es esa lucha por la supervivencia la que nos llama a luchar unidos. Ya no se trata de ver los problemas de los demás como problemas ajenos. ¡No!. Por el contrario, la realidad nos enseña que el problema ajeno es tan sólo un pequeño componente de todos los problemas que la comunidad enfrenta. Y no sólo de la comunidad inmigrante. Porque en esta realidad hay muchos problemas que afectan a diferentes sectores de la sociedad, que sólo pueden ser resueltos con la participación de todos.Para responder a esa realidad que no es adversa es imprescindible tomar conciencia de que somos parte de un todo, de ese todo que se llama comunidad y que como comunidad tenemos un compromiso con la construcción de nuestro futuro. Esa compromiso nos llama a ser solidarios con nuestros hermanos inmigrantes que hoy por hoy se encuentran en un limbo legal al no existir una ley justa que los proteja.
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La tarea no es fácil, debemos comenzar por elevar los sentimientos de solidaridad entre nosotros mismos y vernos todos como hermanos. Debemos apartar las diferencias que nos pueden dividir y buscar y fomentar todo aquello que nos conduzca a la unidad. En esta lucha, todos necesitamos de todos.
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En Oregon Estados Unidos, se encuentra Luís Díaz y su hija Jenny; ellos son víctimas de lo injusto del estado actual de las leyes de migración. Es una familia de inmigrantes que huyó de las condiciones precarias de seguridad que existían en Guatemala, su país de origen, y quienes después de más de diez años de solicitar asilo en este país, ven su caso denegado. Esa familia representa por ahora el destino de más de 14 millones de indocumentados si no actuamos luego. El tiempo se nos está acortando y debemos actuar con rapidez.Ahora la familia Díaz, está separada. La esposa de Luís Díaz y dos de sus hijos han tenido que regresar a Guatemala como parte del proceso de deportación; mientras él espera la decisión del juez sobre su petición de asilo político. Su hija Jenny, quien nació en los Estados Unidos no tiene ese problema migratorio, sin embargo es afectada directamente por la injusticia de las leyes.
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El caso de la familia Díaz no es único, como ellos existen miles de familias inmigrantes que viven bajo el miedo de la deportación.¿Qué debemos hacer? ¿Debemos esperar a que lleguen por nosotros, si es que somos ilegales? ¿O debemos hacernos los desentendidos porque ya tenemos nuestro problema resuelto? ¿O por vivir en Guatemala creemos que el problema es de los que se fueron? Y la respuesta es: si lo vemos desde el punto de comunidad, tenemos que ser solidarios ante un problema que nos afecta a todos y que por lo mismo, demanda la participación de todos.
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La solidaridad es una necesidad urgente de nuestro tiempo. Los que abandonaron el país demuestran una realidad política y económica que se mantiene presente. Los que se han quedado, si están bien, allí seguirán, pero los que padecen la pobreza no descartarán la idea de emigrar. Es decir que las causas de la migración se encuentran en las condiciones actuales de nuestro país. Ser solidarios también comprende el entender esas causas y tratar de aliviarlas. Ser solidarios significa amar a nuestros compatriotas e identificarnos con su dolor y tenderles una mano en su lucha cotidiana.

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13 de diciembre de 2007

Conozca sus derechos en Estados Unidos.

Por: Madeli Morales
sonrisachapina@gmail.com
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¿Qué hacer si?…
• Es detenido por agentes de migración o de la policía cuando va caminando en la calle.
• Es detenido por agentes de migración o de la policía cuando va manejando su auto.
• Agentes de migración o de la policía vienen a su hogar.

Derechos a Pie
Primero pregúntele al agente o policía si usted es libre de irse. Si le contesta que si, usted tiene el derecho de mantenerse callado e irse. Váyase despacio, camine; no corra. Si usted corre ellos lo pueden detener, porque usted se ha comportado de una manera “sospechosa.”
Si usted no quiere hablar con el agente o la policía usted le puede dar una tarjeta con el nombre de su abogado, o la tarjeta que se encuentra abajo de esta página.
Si el agente o policía dice que usted no es libre para irse, debe dar su nombre, no tiene que darle más información ni decirles su dirección, su estado migratorio, ni de donde es. Es mejor no dar más información que su nombre.

Derechos en su auto
Si la policía o migración le ordena detener su auto usted debe obedecer.
Agentes de migración le podrían hacer preguntas cortas sobre su nombre, estado migratorio, de que país es y cuales son sus planes de viaje. Usted no le tiene que contestar ninguna pregunta solo su nombre.
La Policía le puede preguntar su nombre, su licencia y registración. Usted debe mostrar estos documentos si los tiene. No tiene que contestarles ninguna otra pregunta.
Si un agente o la policía le pide permiso para catear/registrar su auto, usted le puede negar permiso.

Derechos en su hogar
Usted no esta obligado a abrir la puerta a ninguna persona, oficial o agente, solamente si tienen una orden de cateo.
• Si usted no quiere que un oficial o agente entre a su casa, no le abra la puerta. Pregúnteles si tienen orden de Juez para catear su propiedad.
Si usted está en la casa de otra persona, usted tampoco está obligado a abrir la puerta, solamente si tienen una orden de un Juez para catear la propiedad.
Si la Policía o agente le demuestra una orden de cateo, y usted es arrestado, dígales que usted desea mantenerse callado, que no va a contestar ninguna pregunta hasta que hable con un abogado.
Si usted no quiere hablar con el agente o oficial les puede dar la tarjeta de su abogado o la tarjeta de sus derechos que se encuentra al final de esta pagina.

Tarjeta de derechos.
De forma amable exprese que le está entregando la tarjeta porque no desea hablar ni tener más contacto, que hará uso de su derecho a permanecer callado . Si es arrestado siga utilizando su derecho a permanecer callado sin contestar ninguna pregunta

Si ha sido maltratado por agentes de la policía o migración puede recibir ayuda con el Comité de abogados para los derechos civiles al teléfono: (415) 543-9444.
Si está en proceso de deportación puede recibir asistencia en su área: Canal Alliance(415) 454-2640
Immigrant Assistance Line. (415) 543-6767 Canal Alliance Tel. 415-454-2640 Fax 415-454-3967Email contact@canalalliance.orgwww.canalallince.org

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